Bienestar

interrumpido

En las últimas décadas estábamos viviendo en un mundo sin privación de libertad. La mayoría de los países florecían prósperos, ofreciendo a sus ciudadanos un sinfín de opciones de bienestar, consumo y entretenimiento.

Pero de repente, un virus golpeó a la humanidad entera. Algo que empezó como un evento aislado y lejano a nuestro día a día…de pronto se extendió como un incendio y cambió nuestra realidad tal y como la conocíamos. Los países se desmoronan uno tras otro en apenas unos días. Se concatenan 4 crisis en un efecto dominó devastador: la crisis sanitaria, la política, la económica y la crisis social… dejando a sociedades enteras a la deriva. Shock. Trauma.

Nuestro mundo VUCA se acelera hasta un punto sin precedentes: como sociedad, nos enfrentamos a niveles nunca vistos de Volatilidad, Incertidumbre, Complejidad y Ambigüedad.

Una amenaza

que iguala,

un enemigo

que une

El virus Covid-19 ha creado un destino común para todos nosotros. (A. Scarvati)

Por primera vez en siglos, nos enfrentamos a una amenaza compartida, democratizada. Esta pandemia no hace distinciones: nos amenaza a todos. A cada persona. A cada organización. Todos nos vemos afectados. Al ser vulnerables frente al mismo peligro, todos nos sentimos uno.

“Nada une más que un enemigo común” (David Foster Wallace)

Cambian

las necesidades

de las personas

Indefensión, ansiedad, fragilidad, vulnerabilidad, frustración…son ahora emociones ampliamente compartidas no sólo por las personas individuales, sino también por parte de compañías y marcas.

Todos hemos descubierto que cuando creíamos estar en nuestro punto más fuerte… en realidad éramos más frágiles que nunca.

A nivel individual, las personas buscamos más que nunca sentirnos fuertes y capaces para hacer frente a la amenaza. Necesitamos más que nunca hormonas como la oxitocina, responsable de aliviar el miedo y la ansiedad. Sin embargo, precisamente cuando más la necesitamos, es cuando menos tenemos todo aquello que nos ayuda a producirla de forma natural: Nos faltan los besos y los abrazos, las risas, el contacto. La situación nos afecta por fuera, pero también por dentro. La crisis impacta en cada uno de nosotros y nos vuelve más frágiles como individuos.

Sin embargo, la misma crisis nos hace más fuertes como colectivo. Se multiplica el uso de herramientas digitales para seguir en contacto. Se inventan mil formas de mantenerse activos física y mentalmente. Las personas se unen en colectivos anónimos para apoyar a los sanitarios (aplaudiendo en el balcón o produciendo desde casa mascarillas y batas caseras por miles). Se multiplican las fake news pero también los mensajes de apoyo. La ansiedad crece, pero también la solidaridad.

En una situación tan difícil de gestionar, las organizaciones responden con empatía y solidaridad,

demostrando que no sólo nos comprendían sino que ellas también estaban

sufriendo por todos. Que ellas también querían colaborar.

Ante esta crisis, las organizaciones han entendido a las personas más que nunca.

Ante esta crisis, las organizaciones han sentido empatía más que nunca.

Ante esta crisis, las organizaciones han entendido su rol en la sociedad más que nunca.

Ante esta crisis, las organizaciones han querido ayudar más que nunca.

Ante esta crisis, las organizaciones han despertado su lado humano más que nunca.

Las

organizaciones

re-enmarcan

su rol

Y paran todo lo que estaban haciendo. Entienden que no es momento de hacer negocio. Cambian. Dejan de enfocarse en vender para pasar a:

– Amplificar mensajes de unión y esperanza: lanzando mensajes que refuerzan que es más lo que nos une que lo que nos separa, y que unidos somos más fuertes (Food4Heroes, Bankia o las cadenas de supermercados en UK).

– Divulgar recomendaciones sanitarias: realizando colaboraciones con las autoridades sanitarias para ser altavoz de las medidas y recomendaciones oficiales, evitando la propagación de bulos y calmando el ánimo con información veraz y contrastada (como Instagram, Lush o Nike).

– Mejorar las experiencias en los hogares: ampliando la accesibilidad a una mayor oferta de servicios, herramientas y contenido (como Microsoft, Telefónica o Condé Nast).

– Reorientar su producción: dando respuesta inmediata a emergencia sanitaria: poniendo toda la fuerza industrial y capacidad de innovación al servicio de la sociedad, y re-convirtiendo su músculo productivo en protección para todos (como Zara, Pernod Ricard, Decathlon o grupo LVMH).

– Priorizar la salud de sus empleados: paralizando proactivamente la venta de sus productos para evitar poner en riesgo a sus empleados (como Freshly Cosmetics o McDonalds).

– Proteger el futuro de sus empleados: comprometiéndose a mantener todos los empleos y no aplicar ERTES (como el banco Santander o Inditex).

Justo cuando las personas más las necesitaban, hemos descubierto que muchas organizaciones han sabido responder con una humanidad que demuestra su verdadera fortaleza. Descubriendo su verdadero propósito: aportar valor en la vida de la gente, más allá vender.

De un día para otro, las organizaciones han empezado a descubrir un nuevo modelo:

Un enemigo común las ha hecho más humanas.

Sentir miedo las ha hecho más humanas.

Reconocer la fragilidad de todos las ha hecho más humanas.

Pero cuando el enemigo, el miedo y la fragilidad poco a poco se vayan superando… ¿se mantendrá todavía su actual humanidad? ¿recordarán todo aquello en lo que ahora creen con más fuerza que nunca? ¿Sabrán mantener este cambio de paradigma?

¿Qué pasará

cuando el pulso

del mercado

vuelva a llenar

la agenda de las

organizaciones?

Cuando superemos esta crisis no volveremos a la normalidad tal y como la conocíamos. Se abrirá paso lo que ya se conoce como una “nueva normalidad”, que requerirá de las personas, pero también de las compañías y a sus marcas, grandes esfuerzos de adaptación.

Las medidas tomadas por las autoridades a nivel mundial para contener la pandemia (principalmente, el confinamiento total o parcial de los ciudadanos y trabajadores) causarán una recesión económica importante de la que ya empezamos a ver los primeros estragos. Se estima que, en total, la crisis de Covid-19 costará a la economía global 2,7 trillones de dólares.1

Las empresas podrían perder hasta 1 billón de euros en valor de marca como consecuencia directa de esta pandemia1. En España, los expertos anticipan una caída en picado de -9,7 en el PIB debido al coronavirus (vs. la crisis del 2008 cuando la caída fue “solamente” de 3,7 en el PIB)2.

El turismo, la restauración, la moda, las pymes, la automoción o el petróleo podrían ser algunos de los sectores más afectados a nivel mundial.

Las organizaciones necesitarán encontrar la manera de compensar esta pérdida de beneficios, pese al riesgo de saturación de lanzamientos y promociones de productos3.

¿Cómo se comportarán cuando el contexto les permita volver a su core business?

Cuando todo se ponga en marcha de nuevo, cuando las organizaciones retomen su actividad comercial, cuando el pulso del mercado vuelva a llenar la agenda, ¿seguirán a la altura de esta humanidad que hoy vemos en ellas? ¿Cómo van a demostrar que todo esto no era una postura del momento sino un cambio de mentalidad duradero, auténtico y comprometido?

El momento

de la verdad

Ese será el momento de los verdaderos líderes, los que van a ser capaces de demostrar que siguen comprometidos con su lado más humano.

Verles liderar nos ha hecho confiar. Ver su humanidad nos ha hecho comprobar que si quieren, pueden.

Las personas, desde hoy, esperamos más de ellos y de las organizaciones que lideran. Ahora que todos hemos vivido su mejor versión, no querremos volver al modelo anterior.

“Lo malo de enseñar tus habilidades en público es que los demás saben que sabes hacer las cosas.
Lo bueno de enseñar tus habilidades en público es que los demás reconocen el valor de lo que haces.
Ahora que las organizaciones nos han enseñado que saben ser humanas,
¿estarán dispuestas a seguir siéndolo? “

El gran reto para las organizaciones será demostrar que ese lado humano que salió a relucir de forma espontánea durante la crisis, era realmente genuino. Se enfrentarán al desafío de mantener a largo plazo ese nuevo modelo, esa nueva mentalidad, o reconocer que sólo era una pose puntual. Tendrán que ser capaces de demostrar que su humanidad era auténtica, no sólo una palanca comercial.

Vivir lo extraordinario cambia la normalidad. Ninguna organización que haya sentido el aplauso de la humanidad podrá ya disimular.

Una gran

oportunidad

Pero no es sólo un reto. La decisión de mantener su humanidad traerá consigo también una gran oportunidad para las organizaciones: por primera vez en muchos años, no tendrán que esforzarse por convencer a nadie (clientes, consumidores, empleados…) de que de verdad les importan las personas. Ya lo han demostrado. Las organizaciones han sido capaces de trascender su propósito hacia un propósito colectivo, incluso excediendo lo que se esperaba de ellas: han aportado una esperanza a la que agarrarse, un flotador al que subirse, un espacio donde reponerse… a miles de personas que se encontraban abrumadas con la realidad. Y ese vínculo que ya han creado será difícil de romper.

Organizaciones, en vuestra mano está aprovechar esta oportunidad. No perdáis vuestro lado más humano. #stayhuman.

“Las marcas que actúan en el interés de sus empleados, clientes y de la sociedad, a la larga reforzarán su experiencia, liderazgo y confianza y fortalecerán inmensurablemente el vínculo que tienen con los consumidores”4

Líderes, ya habéis dado el paso adelante. Es el momento de no dar un paso atrás.

Seguid con vuestra humanidad.
Lo habéis hecho una vez.
Lo estáis haciendo.
Es increíble.
Es genuino, inspirador, real.
Demostrad que no era pasajero.
#stayhuman.

Intenciones de

#stayhuman

Pero ¿cómo mantener vivo el lado humano en esa transición hacia la nueva normalidad?

El espíritu de #stayhuman no se limita a compartimentos estancos y está abierto a la creatividad en las numerosas maneras en que una organización puede desarrollar su lado más humano, pero consideramos que estos son sus principios clave:

#1 – Beyond purpose

En esta crisis sin precedentes que ha cambiado las necesidades de todos, las organizaciones debemos replantearnos nuestro rol para seguir aportando valor a las personas. Creemos que ese nuevo valor social pasa por trascender hacia un propósito colectivo, que se demuestra con todo lo que las marcas hacen para conectar a las organizaciones con la sociedad, no sólo durante la crisis… sino también después de ella.

#2 – Empatía

Pensar en los demás antes de actuar y desarrollar nuestra capacidad desde las compañías para identificarnos con las personas a las que afectan nuestras decisiones cobra una nueva importancia. Los empleados, pero también otros colaboradores y, por supuesto, los clientes deben de estar en el centro de nuestras decisiones y nuestras acciones deben buscar comprender su situación y aportarles valor.

#3 – Autenticidad

Más allá de la transparencia, inherente al mundo en el que vivimos, creemos que la autenticidad debe de ser uno de los valores al alza. En un contexto en el que se multiplican las decisiones complejas, tenemos que fomentar unas relaciones y una comunicación que se construyan desde lo genuino y fomenten la autenticidad, tanto en la forma como en el fondo.

#4 – Colaboración

Las tradicionales barreras entre departamentos dentro de las compañías y entre competidores en las categorías se resquebrajan ante desafíos comunes como los que vivimos. Fomentar la colaboración por un bien mayor está en la base misma de este movimiento y modifica radicalmente la manera de abordar las grandes causas que tenemos por delante.

#5 – Un nuevo liderazgo

En un contexto más volátil, incierto, complejo y ambiguo que nunca necesitamos un nuevo estilo de liderazgo más humano y movilizador. Líderes que construyan desde el propósito, empáticos, auténticos y abiertos a colaborar, que rompan las barreras establecidas con creatividad y empoderando a otros a que también lo hagan.

Estos cinco principios (y otros muchos que están por llegan) comparten una perspectiva Human-centered que pone a las personas y a su bienestar por delante de cualquier otro interés. Desde Picnic, LLYC y DDB lanzamos este llamamiento para instar a las organizaciones a que se comprometan con esa nueva mentalidad que muchas ya han demostrado durante la crisis. A que mantengan despierto su lado más humano.

Porque no hay vínculo más fuerte que el vínculo personal. Que el vínculo humano.

#stayhuman

1. Bloomberg Economics.
2. Brand Finance
3. Goldman Sachs
4. Datos de Evercom presentados por Reason Why

Share This